Cómo apoyar a tu pareja durante el embarazo, el parto y las primeras semanas: desde las citas y las tareas prácticas hasta reconocer las señales de alarma y cuidarte a ti mismo.
El embarazo ocurre en el cuerpo de tu pareja, pero tú también formas parte de él. Tu apoyo puede marcar una diferencia real en cómo se siente, en cómo transcurre el parto y en cómo se adapta tu familia después. No necesitas saberlo todo. Estar presente, escuchar y encargarte de las tareas prácticas ayuda mucho.
Pregunta a tu pareja cómo se siente y escúchala de verdad. El embarazo puede traer preocupación y bajones de ánimo además de ilusión, y a veces lo que más ayuda es sentirse escuchada. Si tu pareja parece ansiosa, decaída o con malestar, anímala con delicadeza a hablar con su matrona o su médico, y ofrécete a acompañarla.
Puede que seas tú quien note que algo va mal o quien haga la llamada. Guarda en tu teléfono el número de la unidad de maternidad o del hospital, y sabe cuándo usarlo.
Llama de inmediato a la unidad de maternidad o al hospital si tu pareja tiene cualquier sangrado, si rompe aguas, si el bebé se mueve menos de lo habitual, o si tiene un dolor de cabeza intenso, problemas de visión, dolor justo debajo de las costillas o hinchazón repentina de la cara, las manos o los pies. En caso de emergencia, llama a los servicios de emergencia.
Tu papel es ayudar a tu pareja a sentirse segura, apoyada y escuchada. Conoce su plan de parto antes del día, para poder defender sus deseos si ella no puede. Durante el trabajo de parto puedes:
A veces los planes cambian, por ejemplo hacia un parto asistido o una cesárea. Mantén la calma, pide al equipo que te explique lo que está pasando y sigue tranquilizando a tu pareja. Si hay una cesárea, es posible que puedas quedarte con ella en el quirófano. Cuídate también durante el parto: come, bebe y haz pequeños descansos cuando puedas, para poder aguantar.
Tras el nacimiento, puedes hacer casi todo por tu bebé: el contacto piel con piel, cambiar pañales, sacarle los gases, bañarlo y calmarlo. Si tu pareja da el pecho, puedes ayudar llevándole al bebé para las tomas, asegurándote de que tenga agua y comida, y encargándote de calmar al bebé después. Si tu bebé toma biberón, puedes compartir las tomas de la noche.
La recuperación después del parto lleva tiempo, sobre todo después de una cesárea. Protege el descanso de tu pareja, gestiona las visitas y mantén la casa en marcha. Aprende también las señales de alarma después del parto.
Llama a los servicios de emergencia si tu pareja tiene dolor en el pecho, dificultad para respirar, una convulsión o un sangrado abundante (un sangrado que empapa una compresa en una hora o menos, o la expulsión de coágulos grandes). Haz lo mismo si parece confundida, ve u oye cosas que no existen, o habla de hacerse daño a sí misma o de hacerle daño al bebé. Contacta con urgencia con su matrona o su médico si tiene fiebre, una pierna dolorosa o hinchada, o un dolor de cabeza intenso o cambios en la visión.
Las parejas también pueden sufrir depresión y ansiedad durante el embarazo y después del parto. Come bien, duerme cuando puedas y habla con alguien de confianza. Está atento a las señales de que alguno de los dos tiene dificultades, como un estado de ánimo bajo la mayor parte de los días, preocupación constante o pérdida de interés por las cosas, y habla con un médico si las notas. Pedir ayuda es una muestra de fortaleza, no de fracaso.
Si puedes, tómate todo el tiempo libre posible después del parto. Las primeras semanas son cuando más cuenta la ayuda práctica y cuando aprenderás a cuidar de tu bebé con seguridad.
Solo con fines informativos; no constituye consejo médico. Si algo no te parece normal, contacta con tu matrona o tu médico.
NHS — Your pregnancy and baby guide (nhs.uk/pregnancy)
ACOG — Patient FAQs (acog.org/womens-health/faqs)
OMS — Recommendations on antenatal care for a positive pregnancy experience
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